Guapadicta Vidas de Famosos Compras Compulsivas Salud Envidiable Glamour y Moda
4 agosto 2009 · Por · No hay comentarios

Un poema para nuestro perro

perros10 281x300 Un poema para nuestro perro

Nuestras queridas mascotas son nuestros compañeros más fieles, por eso se merecen lo mejor de nuestra parte. Tanto es así que han sido fuente de inspiración para muchos artistas, desde escritores, pintores hasta poetas.

Hoy os quiero traer aquí las bellas palabras que uno de los grandes poetas Vicente Aleixandre le dedicó a su perro, en homenaje a nuestros queridos amiguitos de cuatro patas.

“A mi perro”

Oh, sí, lo sé, buen “Sirio”, cuando me miras con tus grandes ojos profundos.

Yo bajo a donde tú estás , o asciendo a donde tu estás y en tu reino me mezco

contigo, buen “Sirio”, buen perro mío, y me salvo contigo.

 Aquí en tu reino de serenidad y silencio, donde la voz humana nunca se oye,

converso en el oscurecer y entro profundamente en tu mediodía.

 Tú meas conducido a tu habitación, donde existe el tiempo que nunca se pone.

Un presente continuo preside nuestro diálogo, en el que el hablar es el tuyo tan sólo.

Yo callo y mudo te contemplo, y me yergo y te miro. Oh cuán profundos ojos

conocedores.

Pero no puedo decirte nada, aunque tú me comprendes… Oh, y yo te escucho.

Allí oigo tu ronco decir y saber desde el mismo centro infinito de tu presente.

Tus largas orejas suavísimas, tu cuerpo de soberanía y de fuerza, tu ruda pezuña

peluda que toca la materia del mundo, el arco de tu aparición y esos hondos ojos apaciguados donde la Creación jamás irrumpió como una sorpresa.

Allí en tu cueva, en tu averno donde todo es cenit, te entendí, aunque no pude hablarte.

Todo era fiesta en mi corazón, que saltaba en tu derredor, mientras tú eras tu mirar entendiéndome.

Desde mi sucederse y consumirse te veo, un instante parado a tu vera,

pretendiendo quedarme y reocnocerme.

Pero yo pasé, tanscurrí y tú, oh gran perro mio, persistes.

Resido en tu luz, inmóvil en tu seguridad, no pudisste más que entenderme.

Y yo salí de tu cueva y descendí a mi alvéolo viajador, y, al volver la cabeza, en la linde vi, no sé, algo como unos ojos missericordes.

Foto de derechoanimal.es

Etiquetas: , ,
Guardado en: Mascotas, Perros
Comparte esta noticia

¡Comenta esta noticia!

Escribe tu Comentario debajo o haz un trackback desde tu web.