
La verdad es que este asunto ya causó polémica en su momento, puesto que hubo protectoras de animales que se quejaron (y con mucha razón) de este tipo de prácticas, muy a la moda en Rusia. Y es que muchos propietarios de animales se dedican a tatuarlos a su antojo.
El gato Sphynx es uno de los que más sufre este tipo de moda, ya que es un gato sin pelo, en el que el tatuaje se ve a la perfección. Afortunadamente, las críticas hicieron que se cerraran algunos locales y qie otros que ibab a abrirse finalmente se lo pensaran mejor.
En cualquier caso, sigue habiendo quienes son capaces de todo con tal de que su gato lleve un tatuaje. Desde luego, una práctica muy reprobable.
Foto de El arca de Pitusa
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