Está claro que el cambio climático y el calentamiento global no son buenos para nadie, pero quizá para quien resulta más perjudicial es para los reptiles.
Y es que en la mayoría de ellos, el sexo no viene predeterminado genéticamente, sino que depende de la temperatura media de la incubación. Gracias al calor de la tierra que cubre a los huevos, estos se incuban, por lo que factores como el clima, las características de la arena que cubre los huevos o la profundidad del nido son decisivos en el sexo de los futuros reptiles.
Con una temperatura moderada, nacen la mitad de cada sexo, pero si es demasiado alta, casi todo serán hembras (al revés de lo que sucede si es demasiado alta).Y una diferencia de 2 grados ya puede ocasionar este tipo de alteraciones, desequilibrando la proporción de sexos.
Está claro que un desequilibrio en este sentido puede ser negativo para los reptiles… En fin, que está claro que el planeta nos pide a gritos que lo tengamos un poco más en cuenta.
Foto de damisela









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