El otro día hablábamos sobre el problema del miedo en los perros. Lo cierto es que son más de los que pensamos los que sufren este problema, que se convierte en algo preocupante para sus dueños.
Pero como dueños, debemos asumir que nuestra actuación también influye en la conducta del perro. Teniendo en cuenta que, como perro, nuestras caricias y palabras de consuelo no le van a calmar como si se tratase de un niño, debemos aprender a actuar ante estas situaciones.
Para empezar, cuando se produzca una situación en la que el perro se asuste, debemos cambiar de actitud. El perro empezará a agachar las orejas y a meter el rabo entre las patas. Lo que debemos hacer es sacarlo de ese estado, haciendo que deje de fijarse en lo que le produce esa situación.
¿Cómo hacerlo? Muy sencillo: empezando a jugar con él, llevándolo a otra habitación como si tal cosa…
Se trata de que se olvide lo que le produce miedo. ¡No falla!
Foto de flickr








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