Un gesto tan habitual en tu gato como arquear la espalda, y que para muchos puede pasar desapercibido, tiene su explicación. Nunca está de más recordar que la naturaleza es sabia. En este caso, lo de arquear la espalda es para parecer más grande y, por tanto, disuadir a su enemigo. En este caso, combina el miedo (patas rectas) y la agresividad (arquea la espalda). Es la expresión máxima de una gato ante el peligro. También eriza el pelo y se inclina un poco de costado, todo por supuesto con el objetivo de parecer grande y peligroso.
Los gatos con experiencia suelen enfrentarse al enemigo en vez de huir, y parece más fuerte es la táctica estrella. Emiten gruñidos, escupen… Vamos, que mejor será para su atacante proteger sus ojos, ya que lo primero que hace un minino es atacar esta zona tan delicada de la cara.
Foto | El cau de cati








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