Seguro que la habitación de tu niñ@ está repleta de peluches. Son juguetes amables, nada peligrosos y que fomentan el cariño al querer abrazarlos… Lástima que nuestros pequeños opten por tirarlos al suelo, sacarles los ojos, estrujarlos, etc. ¡Imagínate si ven a su mascota como un peluche más! Hay que seguir unas pautas para que la vida familiar entre niños y animales de compañía sea armónica. ¿Quieres saber cómo?
Dicen los expertos que los niños que viven con mascotas son más responsables y extrovertidos. Sin embargo, deberíamos preguntarle a nuestro perro, por ejemplo, si esto es así. Por desgracia, suelen ser víctimas de bromas, como tirones, peñizcos, patadas, etc. ¿Y si quiere defenderse porque le duele? Ya sabemos la respuesta. Pensaremos que es agresivo para nuestro hijo y lo sacrificaremos. A eso se le llama desinformación.
Por eso es muy importante explicarle al niño que su mascota NO ES UN JUGUETE sino un ser vivo que sufre si le hacen “pupa”. ¿Cómo? Una táctica eficaz es la siguiente: sin hacer daño al niño, por supuesto, cuando esté desprevenido, le daremos un peñizco o quizás una palmada en el culo… Cosas que a él no le hagan gracia, y delante de la mascota le diremos que al igual que él, al perrito no le gustan que le hagan eso.
Ya verás como cambia de actitud.
Fuente consultada | En buenas manos
Foto | La opinión









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