Soy consciente de que casi imposible que podamos tener un delfín como mascota, pero me gustaría hablar de ellos por su inteligencia, lealtad y cariño hacia nosotros. Se sabe que nadar con ellos es una terapia beneficiosa para niños con problemas motores o psicólogicos, gracias a su extrema sensibilidad.
Pertenecen a los cetáceos y viven en los Océanos Atlántico y Pacífico, en grupos familiares de seis miembros o más. Se comunican mediante silbidos y mantienen entre ellos lazos afectivos profundos. Les encanta jugar, por lo que son conocidos por sus saltos y volteretas tanto dentro como fuera del agua. Quizás te llame la atención saber que cuando nacen se alimentan de leche materna, para posteriormente tener una alimentación basada en peces, calamares y maricos; además, tienen dientes.
Estos preciosos animales pueden llegar a medir cuatro metros y pesar 300 kilos. Necesitan del aire para vivir, al igual que nosotros. Cuando requieren de nuevas dosis de oxígeno, salen a la superficie y través de un orificio en su lomo, aspiran el suficiente para aguantar hasta 50 minutos bajo el agua.
En peligro de extinción.
Por desgracia, estos animales, conocidos por su inteligencia superior, están siendo cazados indiscriminadamente tanto para su consumo como para estudiar el funcionamiento de su cerebro. A parte de esto, muchos están confinados para espectáculos o para terapias con niños (esto último les encanta). Personalmente, he tenido la gran suerte de tocar un delfín y sentir el profundo afecto que nos profesan; ya que siempre nos han protegido y ayudado en situaciones peligrosas en alta mar. Sin duda, son maravillosos.
Foto | Blogia







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