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14 diciembre 2009 · Por · No hay comentarios

La Tortuga, enfermedades del caparazón

1248359690 cbf74b5200 La Tortuga, enfermedades del caparazón

Las tortugas son reptiles y los únicos animales vivientes que tienen caparazón.

Se trata de una estructura ósea que está cubierta de queratina y que puede sufrir enfermedades que deben atenderse como cualquier otra dolencia.

El tipo de cobertura que posee no ha sufrido alteraciones en los últimos doscientos millones de años, existiendo hoy aproximadamente, entre las de agua y las de tierra, unas 240 especies de tortugas.

El caparazón tiene 50 huesos originados de las vértebras, costillas y placas dérmicas siendo que su parte inferior viene de las clavículas, costillas e interclavículas.

La totalidad de su caparazón se encuentra recubierto de placas (escudos) de una sustancia llamada queratina, siendo su trabajo tapar las uniones de los huesos.

Conforme las tortugas crecen van formándose nuevos escudos, muchas personas creen que contando las placas alrededor del caparazón puede saberse la edad de las tortugas, pero no es así pues en un mismo año pueden formarse varios anillos.

Cuando el caparazón está sano es duro al tacto, además debe ser simétrico y no poseer bultos ni deformaciones, esto no ocurre cuando el caparazón está blando, siendo esto un signo de enfermedad.

Es muy frecuente que las tortugas, más las de agua que las de tierra, sufran de enfermedades en su caparazón y casi siempre esto ocurre por un mal mantenimiento del animal.

La falta de agua, de luz ultravioleta, la mala alimentación o no poseer zonas de calentamiento en tierra son algunas de las causas que le originan dolencias.

La otra causante de enfermedades son los golpes y cuando reciben el ataque de algún animal.

También pueden darse ulceraciones en forma superficial que son pequeñas lesiones en la capa de queratina, que se curan retirando el tejido dañado y colocando pomada con antibióticos, siendo acuática sólo podrá estar en el agua unos 60 minutos al día hasta que la herida se cure.

Cuando las ulceraciones son profundas, las bacterias penetran hacia la capa ósea y membrana afectándole los huesos, órganos y sangre.

En estos casos se las debe tratar de inmediato, realizando una limpieza profunda bajo los efectos de una anestesia, se toma una muestra y se realiza un cultivo para elegir el antibiótico más adecuado.

El profesional le dará antibióticos por boca o inyectable si la infección ha tomado los órganos o la sangre.
Existe también otra enfermedad llamada ósea metabólica, causada por una alimentación incorrecta o deficiente en calcio y con exceso de fósforo, por falta de exposición al sol o por insuficiencia renal.

Si la dolencia la padece desde hace mucho tiempo los bordes del caparazón tienden a curvarse y el animal tiene bajo peso.

Para un diagnóstico correcto se harán radiografías que mostrarán el avance de la enfermedad.

Si no se trata este problema puede tener un desenlace fatal para la mascota.

Es importante corregir la dieta y la iluminación además de realizar el tratamiento que el veterinario aconsejará, que por lo general es la administración de calcio.

Por último las fracturas del caparazón que suelen darse por caídas o mordidas de algún otro animal y también por accidentes cuando un automóvil les pasa por encima. Debe ser tratado por el veterinario porque puede haber daños en los órganos internos y dependiendo de la fractura puede estar afectada la columna vertebral y lo que le provocará una parálisis e sus miembros.

Vía Amor de Mascota
Foto Flickr

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