
Eso es lo que dice el refrán, pero ¿es cierto? Existen muchas creencias sobre los perros, como por ejemplo que siempre que mueven la cola es porque están contentos, que no son del todo ciertas.
Ladrar es síntoma de excitación y de nerviosismo, a veces los perros ladran jugando, a veces, realmente van a morder.
Por eso, no debemos interpretar únicamente el ladrido como fuente de información para saber qué le pasa al perro: hay que interpretar también otras señales. Por ejemplo, si enseña los dientes, si gruñe, si tiene la orejas y la cola erguidas…
Este tipo de comportamientos los podemos conocer a la perfección en nuestro perro, pero no del todo en los perros desconocidos, porque hay algunos que por diversos fatores (una socialización alterada, por ejemplo) no demuestran bien sus estados de ánimo.
Así que ya sabes, ante la duda, no te confíes demasiado si te encuentras con un perro que no es el tuyo.
Foto de megyarhs








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