
Este perro de origen asiático, es uno de los más sociables: necesita el contacto directo con su propietario. Debe su nombre a Lhasa, la capital de Tibet, que quiere decir “ciudad de los diosos”.
Durante mucho tiempo, estos perros fueron considerados reencarnaciones de los lamas, y vivían entre ellos como guardianes de sus templos, además de ser considerados mensajeros de fortuna y paz.
Tiene un pelo largo y sedoso, precioso, pero que como imaginarás requiere muchos cuidados. La verdad es que hace falta tiempo para tenerlo perfecto. Desde que se introdujo en occidente a partir de 1930, la popularidad de este perro no ha dejado de crecer.
Es un animal muy inteligente, y no te resultará difícil enseñarle las órdenes básicas para una buena convivencia. Además, no se fía mucho de los extraños, y cuando está en casa, suele avisar con ladridos.
Foto de 3angeles.com








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