Hoy mi hermano ha llegado a casa y ¡Sorpresa!, no venía solo, traía con él un agaporni.
El agaporni es también llamado “pájaro del amor”. Este pequeño ave llamará nuestra atención sobre todo por su plumaje que es muy colorido y por la capacidad de emitir sonidos por imitación, aunque no se queda detrás su carácter alegre, cariñoso y juguetón.
La jaula del agaporni debe ser metálica, puesto que si es de madera u otro material puede ser perjudicial para su salud.
Debemos cuidar la ubicación de la casa de nuestro amigo, durante el día pondremos la jaula al sol indirectamente un rato, mientras que por la noche cubriremos la jaula con una tela para evitar corrientes y visitas de los mosquitos.
Dentro de la jaula debemos colocar perchas para que el agaporni suba y salte entre ellas. También podemos colocarle un balancín para que se balancee en el.
Hay que tener en cuenta que son animales que necesitan muchos “mimos” y mucho cariño, por lo que no tenemos que tenerlos en un rincón apartados, sino más bien todo lo contrario, cerca de nosotras donde le podamos hablar. También es muy recomendable sacarlo de la jaula y que se pasee libremente.
Hay muchísimas especies de agapornis por lo que debemos informarnos de cuál es la que queremos antes de adquirir esta mascota.
La alimentación es muy sencilla, venden piensos especializados para estos animales, así que sólo hay que acercarse a la tienda y comprarlo. También podemos darle de vez en cuando fruta o verduras.
En la etapa de crecimiento recurriremos a las papillas a base de huevo, pero esto nos lo indicará el criador cuando lo adquiramos.
Foto y via mascotasyhogar
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