Los perros se parecen a sus dueños.
Bueno, y a todos los humanos, al menos en una cosa: su cerebro, al igual que los nuestros, sufre de daño oxidativo leve aunque continuo, por lo que a medida que pasan los años su funcionalidad disminuye.
Los síntomas del envejecimiento cerebral o ‘alzheimer canino’, como también se le conoce, pueden costar de diagnosticar.
Pero una vez detectados, no hay mucho que hacer, ya que se trata de un proceso natural que como tal, avanza y sigue su curso sin que se pueda hacer demasiado.
Las cifras indican que alrededor del 50% de los perros de ocho o más años de edad padecen cambios de comportamiento, que tienen que ver con este hecho, pero los dueños no siempre informan a los veterinarios: solo en el 12% de los casos.
Lo cierto es que, aunque no se pueden curar, sí que se pueden mejorar sus síntomas.
Si tu perro tiene 7 o más años, fíjate en si manifiesta alguno de estos síntomas: le cuesta moverse por la casa, disminuye su capacidad de alerta y camina sin rumbo fijo, no saluda de forma efusiva a los miembros de la familia, ya no reclama atención, …
Llévalo al veterinario, ¡seguro que hay algo que puede hacer!
Foto de razalabrador









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