Ahora está de moda eso de “ser el líder” para tu perro. Pero en el fondo de esta idea, hay parte de razón.
Tu perro, por muy mono que sea, está acostumbrado a vivir en manada, y aceptará, porque está genéticamente programado para ello, que tú eres el líder.
Pero no se trata de que te impongas como líder en plan dictadura. Olvídate de pegarle o gritarle si se ha comportado mal.
La clave para convertirse en el líder de la manada es ser firme y enérgico. Jamás debemos corregirle estando enfadada, porque no conseguirás nada. No es una persona, y no te va a entender.
Que tu perro agache la cabeza cuando le riñes no quiere decir que sea el más listo del mundo y de parte del universo (reconócelo… alguna vez lo has pensado) sepa que ha hecho mal, simplemente es que tiene miedo de tu reacción. Mete el rabo entre las patas y agacha la cabeza para aguantar el chaparrón.
Puedes convertirte en su líder sin dejar de ser cariñosa con él. En la naturaleza, el líder de la manada no se dedica a asustar, pegar ni intimidar a nadie. Confía en sí mismo y se siente seguro.
Por eso, también sabe ser afectuoso sin perder autoridad.
Foto de adiestramientocaninogranada









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